Archivo del Autor: borjis33
Querida amiga mía
Querida amiga mía:
Sólo de pensar en tus ojos…
Sólo de pensar en tus ojos, ya no me da miedo abrir la ventana y recibir una nueva mañana,
ya tengo el valor suficiente para cerrar los míos durante la noche sin llorar,
ya camino por los bulevares conociendo el destino de mis pasos,
ya amanece alguna sonrisa en mi rostro cuando el sol ilumina Madrid…
Sólo de pensar en tus ojos…
Sólo de pensar en tus ojos, ya se ha agrietado la densa niebla que cubría mi habitación,
ya los sueños no me aterran cuando recuesto mi otrora agotada cabeza sobre la almohada,
ya no saludo a la luna con una compañera anónima a la que olvidaba al conocer su nombre,
ya no me echo un cigarro con mi melancolía los fríos domingos invernales…
Sólo de pensar en tus ojos…
Sólo de pensar en tus ojos, me despierta un cielo azul brillante,
y me despide un cielo azul estrellado, porque…
…porque tu mirada me ha devuelto el alma.
Sinceramente tuyo,
Dandy Recaudador
La playa
El sueño de un caballero
De Madrid al cielo azul
El señor gato se presenta en sociedad
Danzando por el Arco de Cuchilleros
Buenas noches
Buenas noches
Buenas noches, noches gélidas y solitarias.
Tú y yo paseando juntos de la mano.
Tu boca y la mía mordiéndose lentamente.
Tus ojos y los míos acariciándose al filo del mismo abismo.
Fue entonces cuando un zumbido intenso me acribilló las sienes. Maldito despertador asesino de sueños. Tu mano, tu boca y tus ojos abrazaron a la noche y me despidieron con un adiós breve y descortés. Ahora me saluda el grosero calor con una bofetada en el rostro, que me hace recordar aún más la pesadez resacosa de mis párpados. Todo parece arder, incluso este puto corazón mío, cuya llama en el castigo no se extingue nunca. Arde la sábana, mi aliento y el vaso de agua de la mesilla. Se consume derretido el espejo, mi piel y el lavabo. El infierno de los áridos rayos de luz que atraviesan la persiana, el caliente café recién hecho, y el humo cruel del cigarrillo que incendia mi garganta,…me desesperan. Todo quema. ¿Todo ? Todo no, lo sé, pero me da miedo comprobarlo. No obstante, lo hago, y con su simple roce se congela mi mano, luego el brazo, y después todo mi cuerpo. No me siento reconfortado. Por el contrario, preferiría quemarme yo también. Preferiría quemarme, porque la parte que te corresponde en nuestra almohada continúa fría, helada. Otro amanecer invernal en pleno verano. Otro amanecer que no quiero compartir con tu ausencia. Por tanto, buenas noches.
Buenas noches, noches gélidas y solitarias.
Tú y yo paseando juntos de la mano.
Tu boca y la mía mordiéndose lentamente.
Tus ojos y los míos acariciándose al filo del mismo abismo.








