El astronauta rebelde – II Concurso Microrrelatos “Luz de luna” (Diversidad Literaria) – Publicación

EL ASTRONAUTA REBELDE

Sentado en un cráter. Lleva cinco días recogiendo muestras, y muchos más comiendo barritas. Las vistas están bien pero para un rato.

De repente tiene una idea genial. Apaga la radio, y sube al vehículo de exploración. Destino, el territorio prohibido.

En la cara oculta de la luna, unas luces brillantes. Increíble, parece un bar. Efectivamente. Una multitud de criaturas verdes bailando.

Ambientazo. Se quita el casco y los guantes. Y mientras bebe un cóctel humeante y fuma un cigarro azul, vuelve a sonreír…

Un secreto inconfesable – VII Concurso de minicuentos «Hilvanando palabras» (Mundo Escritura) – Finalista / Publicación

UN SECRETO INCONFESABLE

Un susurro acuchilla el silencio. Cada noche a la misma hora. Hilvanando recuerdos…

Recuerdos de una mujer que brotan de unos viejos labios.

En la celda contigua, la tinta baña el blanco del papel. Hilvanando palabras…

Palabras que desenmascaran una historia de amor trágica.

Cuando el susurro muere de nuevo en el voto de silencio, en la celda contigua el joven monje deja de escribir.

Y comienza a rezar. Reza por el viejo monje, su padre, y por sí mismo.

Pintando un hogar eterno – X Concurso de microrrelatos «Pluma, tinta y papel» (Diversidad Literaria) – Publicación

PINTANDO UN HOGAR ETERNO

Una habitación trapezoidal. La música de acordeón brotó del caballete, apagando las voces de su cabeza. Y sonrió como un niño travieso…

Empapó sus manos con los azules y naranjas de la paleta, y las aproximó al lienzo. Un lienzo que le absorbió con el primer roce.

Se sentó en una mesa del café, y pidió un vino. La terraza es una fiesta. Todos cantan. Vincent canta también acariciando su oreja izquierda…

Si te fijas bien, aún está allí. Si escuchas con atención, el acordeón continúa sonando…

El juego continúa… – VIII Concurso Microrrelatos Inspiraciones nocturnas (Diversidad Literaria) – Publicación

EL JUEGO CONTINÚA…

“Adoro la noche”. Las últimas palabras escritas con la sangre de la quinta víctima del Destripador.

Terminada mi autopsia, entregué la nota al detective al mando. A través del humo de su pipa comprendí que tendría que cambiar mi tablero de juego… En el doble fondo de mi maletín los recuerdos de las víctimas parecían gritarme.

Mientras terminaba de recoger mis utensilios, alguien se acercó a despedirme. “Doctor Watson, encantado”. “Profesor Moriarty, igualmente”, contesté yo. Y sonriendo me zambullí en la niebla…

Gélido epitafio – VII Concurso Microrrelatos Terror (Diversidad Literaria) – Publicación

GÉLIDO EPITAFIO

No fue la nieve teñida de rojo sangre. Tampoco los gritos desesperados de mis vecinos. Ni siquiera la sonrisa diabólica del ejército de muñecos de nieve asesinos. Lo peor fue cuando mi mechero exhaló su último aliento. Sin fuego, no hay defensa posible.

Oscuridad absoluta… Escondido en el maletero de mi coche.

Delatado por los latidos de mi corazón. Algo se acerca silbando un villancico estridente. Un golpe metálico seco. Luz cegadora…

Carta de despedida – VI Concurso de Microrrelatos “Queridos fantasmas” (El muro del escritor) – Finalista / Mención especial / Publicación

CARTA DE DESPEDIDA

Mi casa de huéspedes. La última mañana sin despertar.  

Queridos fantasmas:

Echaré de menos todas las noches compartidas con vosotros.

La tortura. Las heridas. El dolor. Mi condena.

Muy a mi pesar, llegó la hora. Las sirenas y las luces rodean nuestra casa.

Sin duda, va a ser una sangría.

En el infierno daré buenas referencias vuestras, sabéis que soy muy convincente.

Junto a esta carta encontrarán mi testamento. Estas lúgubres paredes son vuestras para toda la eternidad.

Atentamente,

Vuestro asesino

Una carta con postdata “pequeña” pero con mucho ángel – VI Concurso de Minicuentos “Cosas pequeñas” (Mundo escritura) – Finalista / Publicación

UNA CARTA CON POSDATA “PEQUEÑA” PERO CON MUCHO ÁNGEL

Pegajosas, ruidosas. “Cosas pequeñas”, murmuraba el viejo ajustándose la corbata. Los niños nunca le habían gustado.

Después de casi diez años sin noticias, una carta de su hijo. Su íntima amiga la señorita Soledad no debía estar muy contenta.

El timbre. Al abrir la puerta, algo abrazó sus piernas. “Hola, abuelo”. Al mirar hacia abajo, los ojazos negros de un ángel dinamitaron su corazón. Los mismos ojazos de su añorada esposa… Y sonrió por primera vez en casi diez años.

Metamorfosis lunática – I Concurso Microrrelatos “Luz de luna” (Diversidad Literaria) – Publicación

METAMORFOSIS LUNÁTICA

Todas las noches desde hace tiempo Azul sube al techo de su carromato, y escribe versos sin parar.

Su sonrisa se ha apagado. Es un payaso sin sombra. Hoy podría ser su última función, pero algo mágico ocurre…

La carpa del circo se rasga, y la luz de la luna invade el escenario. Su sombra ha vuelto. Su sonrisa, también. Y Azul recita un poema.

Primero, un gran silencio. Después, un gran aplauso. Y la luna llora, llora de alegría por un poeta al que ha acunado todas las noches desde hace tiempo…   

A la mesa con el diablo – V Concurso de Microrrelatos “Limpiando el desván” (El muro del escritor) – Finalista / Publicación

A LA MESA CON EL DIABLO

La tintineante luz de tres candelabros arañaba las sombras del desván.

Un gramófono escupía melodías de jazz.

Encendí un cigarro. El humo se retorcía.

Mi anfitrión. Sentado de repente al otro extremo de una pequeña mesa.

Reconozco su escalofriante mirada. Y el contrato firmado con sangre hace siglos… quemándose con una vela…

Un trago de vino y de recuerdos. Congelando mi garganta.

El infierno es frío, ¿sabes?

Suspiro.

Dos comensales.

Mi anfitrión. Que sonríe…

Un servidor. Que se despide…

Una tinta ciega pero pletórica de sueños – III Concurso Microrrelatos Universo de libros (Diversidad Literaria) – Publicación

UNA TINTA CIEGA PERO PLETÓRICA DE SUEÑOS 

En un salón rendido a la oscuridad, su pluma acariciaba las páginas casi con adoración. Su espíritu se encontraba en un café muy concurrido.

Música de pasodobles. Góngora y Quevedo se abrazaban cerca de la barra. Cervantes y Valle-Inclán se reían de un chiste de Bécquer. Baroja y Lope jugaban al mus.

Al amanecer, el escritor se levantó con una gran sonrisa. Se puso las gafas de sol, y al ritmo de su bastón alcanzó la puerta. Aquel café, sus sueños y su libro de hojas en blanco le esperarían eternamente…