… Y te enciendes en mí

…Y TE ENCIENDES EN MÍ

 

Apago la luz,

…y te enciendes en mí.

Cierro los ojos,

…y abres la ventana de mi corazón.

Apago la luz,

soplando sobre la triste

llama que prende

la única vela que alumbra

mi vacía habitación.

…Y te enciendes en mí,

asomada en tu columpio

de miradas tiernas,

perfumando aquel estanque

de cisnes amantes.

Cierro los ojos,

entregado a las tinieblas

del gran abismo

que acuna con sus espinas

a mi soledad.

…Y abres la ventana de mi corazón,

abrazándolo con las alas

de un eterno paseo de sueños que bañan

un puente hacia las nubes,

y cientos de calles con luces azules.

Apago la luz,

…y te enciendes en mí.

Cierro los ojos,

…y abres la ventana de mi corazón.

 

B.

Siempre

Siempre

 

Siempre.

La música de la lluvia de aquella tarde.

Siempre.

La música de todas mis tardes.

Siempre afinando mi alma,

con el son acompasado

de su orquesta angelical,

con gotas que cicatrizan

mis penas y mis heridas.

Siempre acunando mi cuerpo,

y fundiéndolo de nuevo

con el tuyo entre la lava

del volcán de nuestras bocas,

del volcán de nuestro abrazo.

Siempre.

El eco de la lluvia de aquella tarde.

Siempre.

El eco de todas mis tardes.

Siempre volviendo a mi mente,

bajo la ondeante bandera

de una guerra sin vencidos,

pues la victoria son tus ojos

reflejados en los míos.

Siempre ahogando mis angustias,

bajo las olas de un mar

teñido de verde oscuro,

de un mar que sólo descansa

en tu orilla y la mía.

Nunca.

El olvido de la lluvia de aquella tarde.

Nunca, porque,

casi sin quererlo,

se la arrebatamos al tiempo.

Siempre.

El recuerdo de la lluvia de aquella tarde.

Siempre, porque,

casi sin quererlo,

se la regalamos a la eternidad…

 

B.

Navidad enamorada

NAVIDAD ENAMORADA

 

Se dice que en Navidad existe la magia…

Se dice que en Navidad caen estrellas del cielo…

¿Y sabes lo que yo digo?

Yo digo que entonces yo vivo siempre la Navidad…

porque tu sonrisa es mágica,

y porque te juro que tus ojos son estrellas

que han caído eternamente en ti…

Despertar de ti no quiero…

Despertar de ti no quiero…

 

Despertar… despertar de ti no quiero…

Doce horas dura el día,

doce horas dura el sueño

de caminar un cielo,

azul como el zafiro

que pulen tus pupilas,

claro como el manantial

que fluye de tus labios,

ese que sacia la sed

de vida y de amor,

de una vida soñada…

de un amor soñado…

Doce horas dura el día,

doce horas dura el sueño

de vivir nuestro amor…

Y despertar… despertar de ti no quiero…

Doce horas duerme la luz,

doce horas duerme el sueño

de bucear entre estrellas,

brillantes como el rubí

que esculpe tu mirada,

ardientes como el fénix

que surge de tu boca,

ese que calma el hambre

de vida y de amor,

de una vida soñada…

de un amor soñado…

Doce horas duerme la luz,

doce horas duerme el sueño

de vivir nuestro amor…

Y despertar… despertar de ti no quiero…

Doce horas dura el día,

doce horas duerme la luz,

veinticuatro horas sueño

una vida de amor…

Y despertar… despertar de ti no quiero…

 

B.

 

Creo en ti

 

Creo en ti.

Creo en tu aroma.

Porque al respirarte me arropas…

Porque al respirarte…

¿sabes?…vuelvo a nacer.

Respirarte mientras observo

nuestras caricias,

bajo la luz de un faro eterno.

Nacer al paso

de nuestra risa en una plaza

de nobles piedras.

Creo en ti.

Creo en tu piel.

Porque al beberte me abrazas…

Porque al beberte…

¿sabes?…vuelvo a nacer.

Beberte en la orilla nocturna,

regalando al mar

el rocío de nuestros besos.

Nacer contigo

entre tambores, lazarillos,

y celestinas.

Creo en ti.

Porque por fin puedo gritar…

…y te grito…

¡Te quiero!

¿Amar?

¿Amar?

 

¿Amar?

Amar es

absorber el aire

casi rozando tus labios…

Amar es

saborear tu dulzura

cuando recuestas

la frente sobre mi hombro…

Amar es abrazarte,

caminar junto a ti,

recordarte, beberte,

fundirme contigo,

mirarte, anhelarte,

despertarme a tu lado,

besarte, susurrarte…

¿Amar?

El verbo amar empieza

el día que te conocí,

y sólo se conjuga

al fondo de tus pupilas…

El verbo amar es sinónimo

de acariciar tu piel,

y sólo se pronuncia

cuando tu aroma está cerca…

¿Amar?

Amar es

la manera que tienes

de hacer volar tus párpados

al mirarme en silencio…

Amar es

la manera que tienes

de escribir poesía

desde el brillo de tu risa…

¿Amar?

Amarte…

¿Amar?

Amarte…

¿Amar?

Amarte…

 

 

B.

Un ramo de claveles

Un ramo de claveles

 

Un clavel.

Mis iris.

Egoístas. Arañados.

Un clavel.

En un clavel generoso y aterciopelado

los sembré,

y con pinceladas de brillantes colores

han brotado desde que tú…,

desde que tú los has regado

con el mágico calor de tu sonrisa.

Dos claveles.

Mis sueños.

Despiertos. Muy despiertos.

Dos claveles.

Con dos claveles de pesadillas muertas

los perfumé,

y en eternas noches de acogedora luna llena

me han embriagado desde que tú…,

desde que tú los has mecido

con el estrellado destello de tu aroma.

Tres claveles.

Mi piel.

Rencorosa. Desierta.

Tres claveles.

Con tres claveles inocentes y rebosantes de pétalos

la acaricié,

y bajo soleadas tempestades entregadas

ha nevado desde que tú…,

desde que tú la has adornado

con el arco-iris azul de tu mirada.

Un ramo de claveles.

Mi corazón.

Bohemio. Cansado.

Un ramo de claveles.

En un ramo de claveles de una primavera vital

le encerré,

y en un abrazo de verdes mares

ha navegado desde que tú…,

desde que tú me has besado…

 

Un claro de luna

UN CLARO DE LUNA

 

Lo recuerdo perfectamente.

Tú y yo.

Un claro de luna. Un momento azul.

Un poco más de ti que de mí.

Como siempre he deseado y deseo.

Y el brillo de tu mirada

nevándome lentamente,

nevando copos de pasión

sobre los escalofríos

que envuelven una piel, la mía,

tras rozar otra piel, la tuya…

Y la música de tu voz

lloviéndome suavemente,

lloviendo notas cercanas,

empapando los jardines

que brotan de una boca, la mía,

tras rozar otra boca, la tuya…

Lo recuerdo perfectamente.

Tú y yo.

Un claro de luna. Un momento azul.

Algo más de ti que de mí.

Como siempre he deseado y deseo.

Y la luz de tu sonrisa

arropándome con calor,

arropando los senderos

abiertos entre hojas secas,

y bajo unos pasos, los míos,

guiados por otros pasos, los tuyos…

Y el perfume de tus gestos

prendiéndome las tormentas

pintadas de nubes blancas

que suspira un arco-iris, el mío,

asomado a otro arco-iris, el tuyo…

Lo recuerdo perfectamente.

Tú y yo.

Un claro de luna. Un momento azul.

Todo de ti. Nada de mí.

Enamorado…de ti…

Como siempre he deseado y deseo…

Tu nombre

Tu nombre

 

Una noche. Anónima.

Una ciudad. Anónima.

Una mujer. Anónima.

Sus entregados ojos

no satisfacen la sed

que abrasa el oasis

de mi pupila.

Creo que sólo bebo de ti.

Unos ojos. Tu nombre.

Una fuente. Tu nombre.

 

Una hora. Anónima.

Una barra. Anónima.

Otra mujer. Anónima.

Su sensual y dulce voz

sólo encuentra un triste eco

en el vacío

de mi espíritu.

Creo que sólo te escucho a ti.

Una voz. Tu nombre.

Una melodía. Tu nombre.

 

Una tormenta. Anónima.

Una lluvia. Anónima.

Otra mujer. Anónima.

Sus descontrolados besos

mueren en el ocaso

moribundo y frío

de mis secos labios.

Creo que sólo te beso a ti.

Tus besos. Tu nombre.

Tu pasión. Tu nombre.

Tarde alada

Es una tarde impregnada

de los cegadores soles

que sonrojan las pupilas,

y mecen el viejo pecho,

y de perfumadas brisas,

ayer de menta, hoy de azufre.

Arrastra su  vuelo un gorrión,

entre la orgullosa hilera

de castaños, los castaños

serenos de noche y día

de los sabios bulevares,

que guían al duende alado

allá donde las nubes

no engañan al cielo,

y el cielo sólo es

la muerte

o

la vida.

“Cuando las alas despiertan

de los rutinarios sueños,

la pesadilla es conocer

si se está vivo,…o muerto.”

Es una tarde sembrada

de caminos olvidados,

secos rostros anónimos,

y ansiosas luces de neón,

que envuelven las almas, almas

fieras y desafinadas.

Se posa impávido el gorrión

sobre el cetro de la pétrea

diosa del carro leonado,

y solicita permiso,

con un respeto exquisito,

para beber de sus fuentes,

una, fuente de sangre,

otra, fuente de agua,

sí, sangre y agua,

la muerte

o

la vida.

“Cuando las alas despiertan

de los rutinarios sueños,

la pesadilla es conocer

si se está vivo,…o muerto.”