La búsqueda del cráneo perdido – VII Concurso Microrrelatos Inspiraciones nocturnas (Diversidad Literaria) – Publicación

LA BÚSQUEDA DEL CRÁNEO PERDIDO

“Sueño de la muerte”.

Otra noche más arrastrando su esperanza por Madrid. Un espíritu descabezado sin tiempo. El andén de la estación de Sol. Vacío sólo una hora más. Otra noche más ayunando. Sin tabaco, sin vino… El metro escupe a su único pasajero. Parada de Quevedo.

“Sueño del infierno”.

Otra noche más contemplándose en mármol. “Tantas veces perdí la cabeza en vida…”, piensa don Francisco mientras sube por el pedestal. ¡Y… cuánta ironía, perdió su cráneo en muerte, y para la eternidad!

El inesperado retorno de un vampiro jubilado – VI Concurso Microrrelatos Terror (Diversidad Literaria) – Publicación

EL INESPERADO RETORNO DE UN VAMPIRO JUBILADO

Plic, plic.

Dos lágrimas rojas empaparon la página del libro que estaba leyendo. Levantó la mirada. Una gotera roja en el techo. Sangre… Recuerdos.

Toc, toc.

Mareado, se precipitó a la puerta. Al otro lado de la mirilla, un ojo aterrorizado. No pudo evitar suspirar. No pudo evitar volver a mirar…

Un hombre fuera de sí sostenía la cabeza sangrante de su vecino. Un hombre que comprendió su error cuando la puerta estalló en pedazos… Y una bestia de colmillos afilados se abalanzó sobre él.        

Un inesperado legado familiar – V Concurso de Microrrelatos Enero 2020 (Círculo Cultural Bezmiliana) – Ganador / Publicación

UN INESPERADO LEGADO FAMILIAR

La desolación y el aburrimiento en la cara del niño se esfumaron repentinamente.

Y apretó la mano de su padre. Un bosque de espigados abetos se alzaba en el Cerro La Capitana. Con un aura encantada y fusión de colores muy vivos, nunca había estado allí.

El niño y su padre se acercaron a su umbral.

Una carta sobre la hierba, vacía con el nombre del niño en su anverso.

Adentrándose en el bosque, más cartas esculpían un sendero. 

La última carta descansaba en un claro. En su interior, una rama con la madera barnizada.

Instintivamente, el niño la agitó divertido.

Y sucedió. En el centro del claro una torre emergió. La torre era triangular y verdosa.

Haces de luz estrellada se proyectaron desde sus ventanas.

Y el niño apretó con fuerza la mano de su padre. Un padre que sonreía. Orgulloso. El legado familiar continuaría una generación más. Abracadabra.      

El invierno melancólico – V Concurso Microrrelatos Otoño e Invierno (Diversidad Literaria) – Publicación

EL INVIERNO MELANCÓLICO

En una lejana montaña rebosante de abetos. Nevada, muy nevada. El Invierno.

Con los labios ateridos fuma con el frío, sentados ambos sobre un trineo pasado de moda. El Invierno. Melancólico.

Desde el cielo se arrojan desvergonzados los copos de nieve para adorarle como se merece. La escarcha plateada adorna su barba, y las hojas de acebo tejen su bufanda.

El Invierno. Melancólico. Como siempre. Perdido en una lejana montaña rebosante de abetos.

La cicatriz – II Concurso Microrrelatos Microatardeceres (Diversidad Literaria) – Finalista y Publicación

LA CICATRIZ

Un gran árbol. Una sabia y gruesa corteza con una cicatriz de epitafio. Cuelgo mi sombrero de tres picos en una rama, y acaricio la cicatriz.

Un nombre, un corazón, y un borrón informe.

Un nombre, el mío. Un corazón, desengañado y rendido. Un borrón, baúl de recuerdos que son nombres de mujeres olvidados al atardecer.

Nombres olvidados que son lápida del tuyo. El primero que grabé con la afilada hoja de mi mirada. Y el último que grabé a la luz del sol…

 

A las puertas del infierno – VIII Concurso Microrrelatos Temática libre (Diversidad Literaria) – Publicación

A LAS PUERTAS DEL INFIERNO

De repente, me eché al hombro una pincelada de melancolía y me armé de valor, golpeando tres veces la magnífica puerta color fuego que se alzaba ante mí con aires de grandeza.

Y lentamente se abrió, y los sueños agolpados tras ella me derrumbaron, junto con mi sombrero de copa, mi sonrisa irónica, y mi bastón.

¿Mi nombre? Mi nombre se perdió entre sueño y sueño.

¿Mi pincelada de melancolía? Mi pincelada de melancolía la incineraron los sueños.

La primavera enamorada – V Concurso Microrrelatos La primavera la sangre altera (Diversidad Literaria) – Publicación

LA PRIMAVERA ENAMORADA

En un gran campo de amapolas. Rojas, muy rojas. La Primavera.

Tiene sobre la cabeza una corona de flores, y una enredadera muy verde le cubre el cuerpo con delicadeza.

Collar de margaritas frescas, y pendientes de rosa blanca recién cortada.

Perfume de magnolias mecidas por los rayos del sol, y tomillo joven.

Cae por su mejilla una lágrima del primer rocío de la mañana, una mañana que le rinde culto.

La Primavera. Enamorada. Sentada en un gran campo de amapolas.

¡Pasajeros al tren! – IV Concurso Microcuentos Microfantasías (Diversidad Literaria) – Finalista y Publicación

¡PASAJEROS AL TREN!

En la locomotora del Orient Express, los hermanos Marx cargan la caldera mirando de reojo a Pinocho.

Don Quijote, el revisor, ayuda a subir a una Doña Inés desconsolada.

En el vagón restaurante, las burbujas del champagne perfuman la tertulia de los doctores Jekyll y Watson.

Alicia dibuja corazones en una ventanilla.

Y en la timba del compartimento de moda, los siete enanitos descubren ases en la manga de Hamlet…

“¡Próxima parada, la eternidad!”

El inesperado pasado de un viejo escudero – IV Concurso de Microrrelatos Febrero 2019 (Círculo Cultural Bezmiliana) – Ganador / Publicación

EL INESPERADO PASADO DE UN VIEJO ESCUDERO

 

Una oscura y pegajosa cortina de niebla y noche.

El viejo escudero cojeaba y resoplaba.

Financiamiento, le dijo su señor. Y le entregó un pequeño saco de cuero.

Dos golpes, nunca hay que olvidar las buenas costumbres.

Silencio.

Su viejo cansancio empujó la puerta del fuerte de Bezmiliana.

Su vieja piel se arropó con el calor de una chimenea.

Sus viejos ojos se entornaron. La momia se hallaba extendida sobre la mesa del comedor.

Una balada empapó el salón. En susurros.

La momia se sentó, aulló, y se caló un sombrero negro.

Carcajadas y gritos invadieron las sombras. Corsarios.

El viejo escudero lanzó el pequeño saco de cuero. Las monedas rodaron.

Con parsimonia encendió su pipa, y se dio la vuelta. Las risas y los gritos se apagaron.

Desternillante, musitó. Y los golpes de su pata de palo contra el suelo le acompañaron hacia la niebla y la noche.

Otro amanecer invernal en pleno verano – III Concurso Escritores del alba (Diversidad Literaria) – Publicación

OTRO AMANECER INVERNAL EN PLENO VERANO

Los áridos rayos de luz que atraviesan la persiana, el caliente café recién hecho, el humo cruel del cigarrillo que incendia mi garganta… Todo quema. ¿Todo? Todo no, lo sé, pero me da miedo comprobarlo. No obstante, lo hago, y con su simple roce se congela mi mano… porque la parte que te corresponde en nuestra almohada continúa fría, helada. Otro amanecer invernal en pleno verano. Otro amanecer que no quiero compartir con tu ausencia. Por tanto, buenas noches.